Cuidar también es una forma de florecer
Una rutina suave ayuda a conservar la forma, el color y la sensación de tus prendas. Estas recomendaciones son generales: la etiqueta de cada pieza siempre tiene la última palabra.
Empieza por la etiqueta
La composición y los acabados cambian entre piezas. Sigue siempre las instrucciones de la etiqueta interna: tienen prioridad sobre cualquier recomendación general.
Lava con suavidad
Si la etiqueta permite lavado en agua, usa temperatura fría, detergente suave y un ciclo delicado. Voltea la prenda, separa colores y cierra broches para reducir la fricción.
Seca sin forzar la fibra
Evita retorcer la prenda. Siempre que la etiqueta lo permita, retira el exceso de agua con suavidad y seca al aire, a la sombra. No uses calor directo sin confirmarlo en las instrucciones de cuidado.
Guarda según su estructura
Asegúrate de que esté completamente seca. Dobla las piezas que puedan deformarse al colgarse y protege encajes, copas o herrajes de superficies que puedan engancharlos.
Cuida antes de reemplazar
Trata las manchas cuanto antes sin frotar con fuerza y revisa costuras o broches periódicamente. Una reparación temprana puede prolongar la vida de la pieza.